Jul 30 2018

¿Tú qué crees?

El riesgo que se asume, es justificado por el beneficio que se espera obtener.

La pérdida o el fracaso son cosas para las que no nos preparan. Todo se enfoca en ganar, en tener éxito y la realidad es que nada está más relacionado con el éxito que fracasar, arriesgarse. Es por eso que en el mundo empresarial la palabra riesgo es lo que marca a un emprendedor, ellos son buscadores que siempre andan tras la resolución de problemas para lograr sus metas económicas.

Como en el principio, cuando los mercaderes se arriesgaban a emprender caminos desconocidos para llevar productos a otros lugares, atravesando desiertos, selvas y mares, los empresarios actuales tienen que viajar y descubrir nuevos espacios para colocar sus productos o descubrir nuevas oportunidades de negocio, solo que ahora lo hacen de manera más sofisticada, con herramientas como los booking en internet que le permiten, entre otras cosas, hacer reservas de alojamiento en tiempo récord.

¿Eran más arriesgados los empresarios de antes?

En la antigüedad los caminos eran muy molestos, los comerciantes atravesaban los más rigurosos inconvenientes, podían pasarse meses para llegar a un destino. En el trayecto eran muchos los peligros y terminaba por ser una gran aventura, más que negocios. De manera que estos hombres y mujeres eran aventureros, aprendían de cada pueblo, de cada experiencia por peligrosa que esta fuera.

Pocos saben que una de las religiones con más seguidores en el planeta se expandió gracias al comercio, me refiero a la religión del llamado último profeta, Mahoma, fundador del islam.

Estos empresarios interconectaron el mundo de la manera como lo conocemos hoy, lo cambiaron todo, los idiomas, la gastronomía, la arquitectura, las formas de vida, el vestir; permitieron que el mundo se desarrollara, es indudable que los riesgos han valido la pena.

Es evidente que la evolución de la tecnología y el conocimiento con el que se cuenta en la actualidad, han hecho que los empresarios de ayer puedan ser vistos como más temerarios, sobre todo por las aventuras que debían vivir para llevar productos de un lugar a otro. Ahora seguramente el riesgo no tenga que ver con el aspecto físico que corre el emprendedor, sino con el aspecto financiero del emprendimiento, el cual termina siendo hoy el monstruo a derrotar.

reunion de negocios

Antes los empresarios eran solo personas; ahora los empresarios, especialmente en empresas grandes, son un grupo colegiado de personas, que evalúan la incertidumbre y que ven que el alto riesgo no es solo proporcional a los futuros beneficios, sino que además también es proporcional a la tasa de fracaso.

¿Qué aportaron los expertos del tema?

Para el economista Frank Hyneman Knight, un empresario debía verse desde la perspectiva del inversionista o desde la del profesional que se encarga solo de manejar el negocio. Para Knight, el primero asume riesgos que devienen de la acción económica, puesto que aporta una cantidad de dinero real con el objeto de tener un beneficio a futuro, que es incierto. Esta posición apunta a apoyar de alguna manera el mito de la relación que existe entre el riesgo y el emprendimiento.

Pero como es de esperarse hay otras posiciones del pensamiento, una de ellas es la del reconocido economista Joseph Schumpeter, quien desde 1932 fue profesor de la Universidad de Harvard y quien aseguraba que las ganancias no tenían que ver con el riesgo, sino que más bien era algo que tenía que ver con la invención, la innovación y la imitación.

¿A qué empresarios colocarías en la lista de los que se arriesgaron y triunfaron, siguiendo la premisa de Knight o a quienes colocarías en la lista de los que lo lograron desde la perspectiva de Schumpeter?

Te ofreceré algunos nombres que quizás te ayuden a hacer tu propia lista:

Thomas Edison, inventor, Henry Ford, creador del trabajo en cadena, Walt Disney, creativo, Bill Gates, innovador, Larry Page, creador de Google, Steve Jobs, innovador, Mark Zuckerberg, creador de Facebook, Jeff Bezos, creador de Amazon, Carlos Slim, Inversor de telecomunicaciones, Amancio Ortega, inversor del área textil, todos hombres de éxito, que indudablemente sortearon los desafíos de su senda al éxito.

¿Qué puede pasar si un emprendedor es temerario y no planifica y gestiona bien su operación?

samurai de los negocios

La respuesta es más que obvia, enfrentar riesgos no significa éxito, si el primero no es manejado profesionalmente lo más seguro es que las cosas terminen saliendo mal. Las ganas y la acción no son suficientes para alcanzar las metas, aunque el mito diga lo contrario.

 

Solemos escuchar historias de grandes logros de atletas y emprendimientos; pero muchas de ellas son presentadas como para escribir una película efectista, más que para plasmar una realidad. Entonces se ve una cosa y en el fondo es realmente otra.

Cuando un atleta logra una medalla olímpica contra todo pronóstico, cuando nadie apostaba por él, se muestra solo el aspecto de la determinación; pero se dejan de lado los procesos técnicos que tuvieron que desarrollarse para que este alcanzara la anhelada meta. Se hace el cuento sencillo, rápido y más espectacular; pero hay una realidad que es la que permite el logro, y esa, pocas veces se cuenta porque no resulta tan entretenida. Lo mismo ocurre con los emprendedores y sus logros.

Cuando un empresario aumenta su incertidumbre aumenta el riesgo; pero es importante saber que no son la misma cosa. El riesgo es más una probabilidad o proximidad con la ocurrencia de algo, en cambio la incertidumbre es el producto de la falta de seguridad sobre lo que se hace.

Si las acciones son acertadas en relación a la gestión de una empresa, ese riesgo inicial se mitigará, en caso contrario, las cosas se complicarán. De manera que es fundamental planificar y gestionar las operaciones porque de ello dependerá que valga la pena haber asumido el riesgo.